La Corte Suprema desestimó las quejas que habían presentado la defensa de los imputados. Por eso, adquirió firmeza la sentencia que los condenó a finales de 2018 a la pena de 4 años de prisión por su accionar negligente durante los hechos violentos que ocurrieron el 17 de junio de 2010, en Bariloche